La metafisica del arbol de cristal. Fernando Fontenla Felipetti

LA METAFÍSICA DEL ÁRBOL DE CRISTAL

La metafísica del árbol de cristal, artículo, Fernando Fontenla Felipetti

    La metafísica es como todos sabemos lo que está más allá de la física. Pero eso en realidad está mal expresado porque no es que no exista la física de ese proceso metafísico, sino que nosotros la desconocemos. La ciencia de nuestra civilización desconoce cómo se produce ese proceso e inmediatamente lo tilda de metafísico y en tanto inexplicable también se menosprecia, incluso se llega a decir que no existe.
    Sin embargo hay una forma de comprobar su existencia a pesar de no tener pruebas tangibles.


Freud
    Freud nos dio una respuesta al respecto. Cuando en el año 1900 publicó la interpretación de los sueños propuso su teoría del aparato psíquico. Allí nos dijo que no podía aportar pruebas concretas de su existencia pero en base al comportamiento que había observado en las personas, podía inferir por puro razonamiento lógico que la existencia del consciente y el inconsciente como objetos reales era ineludible. Y además nos aseguró que estas instancias del aparato psíquico: consciente e inconsciente no eran entes sobrenaturales sino que eran procesos que ocurrían en el cerebro humano y que algún día alguien podría estudiar la química o los impulsos eléctricos de las neuronas e identificar de forma tangible ese aparato psíquico que el ahora sólo podía ver en las consecuencias que producía en las personas.
    O sea el problema no era que el aparato psíquico existiera o no, de eso no había dudas, sino que la ciencia no había avanzado lo suficiente para abarcarlo dentro de su área de conocimiento.
    Esto no quiere decir que podemos inventar cualquier cosa y decir que existe. Por ejemplo no podemos decir que los extraterrestres existen si no tenemos una lógica para aseverar tal cosa. Freud nos demostró que siguiendo un razonamiento lógico podemos llegar a la conclusión de la existencia o no de un fenómeno aunque no poseamos pruebas físicas de su existencia.


Verne
    Otro ejemplo es Julio Verne. No era un científico, ni un estudioso de la metafísica. Era sólo un escritor de ficción. Sin embargo Verne le dio mucho más empuje al avance de la ciencia que la mayoría de los científicos de su generación o de cualquier otra. Siempre se pensó que era un visionario, una especie de persona que veía el futuro, pero en realidad el veía los inventos y proyectos que en ese momento  estaban sólo en los planos o a medio desarrollo, se los imaginaba ya funcionando y los plasmaba en una historia de ficción que además tenía el formato de aventura y eso hacía que llegara a más gente que un escrito científico.
    En esa época, la de Freud y Verne, el avance científico era brutal y la metafísica pasaba a ser física a cada momento. Luego eso se frenó y no fue por casualidad, fue premeditado. Los intereses económicos fueron detrás de los inventos y empezaron a ponerle precio a todo. Nacieron las patentes, y todo lo que no era facturable y cobrable empezó a ser defenestrado.
    Así desapareció Nicola Tesla que en contrario al sistema de energía eléctrica que tenemos actualmente proponía uno inalámbrico, universal a escala planetaria y gratuito. Y no era un engaño, era real y funcionaba, pero fue insistentemente boicoteado y defenestrado porque claro, con ese tipo de ideas no se facturaba.


Ciencia y metaciencia desacreditadas y ocultadas
    Llegamos a nuestros días en dónde los científicos son controlados manteniéndolos en el anonimato. En la época de la revolución inventiva de Verne, Freud y Tesla, los periódicos llenaban páginas con los nuevos inventos. Hoy día las pocas novedades científicas que existen son ignoradas sistemáticamente por los medios de comunicación que se encargan de mantener a la gente ocupada con temas irreales y en este caso de verdad “inventados”. Por otro lado los pocos inventos que hay son rápidamente capturados por grandes empresas que se hacen con las patentes. Un ejemplo son los avances en el área de internet, los casos Facebook o Youtube, plataformas ambas creadas como de libre uso. Grandes corporaciones las compraron y la primera se utiliza como plataforma para controlar en masa, un gran inventario de personas, y la segunda como medio publicitario masivo.
    Por todo esto hoy por hoy existe una desconexión entre la metafísica y el avance científico. A fines del siglo 19 le interrelación entre una y la otra era continuo y cotidiano. Cuando Verne se imaginaba el viaje en globo en el plano metafísico quizás meses después ese viaje en globo se materializaba.
    Hoy las personas que sueñan con cosas más allá de la realidad aparente están mal vistas, son tildadas de  fantasiosas y hasta de improductivas. Cualquier actividad que no genere dinero queda automáticamente bajo un manto de duda.


Fenómeno OVNI
    Uno de estos temas que está totalmente desacreditado en el fenómeno OVNI. La gente parece haber olvidado que durante los años 50, 60 y 70 hubo miles y miles de avistamientos, muchos acreditados por testigos relevantes como pilotos de aviones y controladores de radar. Los objetos voladores no sólo se veían sino que eran captados por las pantallas del radar. El fenómeno fue tan importante que la mayoría de las fuerzas aéreas del mundo dedicaron importantes esfuerzos a estudiar el fenómeno. En particular la fuerza aérea de los estados unidos publicó el libro azul, donde se estudiaron miles de casos llegando a la conclusión de que había ocasiones en dónde el fenómeno no podía explicarse de otra manera que no fuera teniendo en cuenta la existencia física de un aparato de origen desconocido que poseía unas capacidades de vuelo más allá de la tecnología existente, e incluso más allá de la física.
    Al entrar en la década del 80 el número de avistamientos de OVNIS se fue reduciendo y el interés por el tema se enfrío. Las comisiones de las fuerzas aéreas dedicadas a estudiar el tema se cerraron por aparente falta de nuevos casos, y por falta de pruebas en los casos ya existentes. Volvemos aquí a la necesidad de pruebas empíricas para declarar que algo existe; no se podía afirmar que el fenómeno OVNI tuviera algo que ver con naves provenientes de otro mundo.


SETI
    Otro proyecto en el que se gastó una fortuna inmensa y luego desapareció fue el SETI. Search of extraterrestrial  inteligence. Para el mismo se construyó un gigantesco radiotelescopio en Arecibo, Puerto Rico y durante dos décadas se escaneó el espacio en busca de señales sin resultados aparentes. Se había puesto una gran expectativa en el proyecto. El famoso escritor e investigador Carl Sagan basó su novela Contacto en la esperanza de que el proyecto SETI tuviera éxito. Acá tenemos el caso de un científico cuyo fuerte sin duda era divulgar sus pensamientos, que recurrió a la ficción para explicar cosas que estaban más allá del conocimiento científico, de las cuales no tenía pruebas pero que sin duda para el tenían que ser reales.
¿Reales porque sí? No, tenían una lógica. Sagan se cansó de repetir que el universo era tan vasto que la posibilidad matemática de nosotros fuéramos  los únicos seres inteligentes, civilizados y sociales del universo era por pura lógica, inexistente.
    A mitad de los ochenta, más o menos cuando la novela Contacto estaba saliendo a la calle, el congreso de Estados Unidos se cansó de enviar dinero al proyecto SETI y todo terminó, los extraterrestres quedaron confinados a las ficciones. Nada de extraterrestres en la vida real.
    En este punto la ciencia es el típico perro que se muerde la cola. Cree a rajatabla en lo ya confirmado y descree de forma sistemática de todo lo que se sale del círculo de la seguridad. Hay cientos de fenómenos físicos controlados que hoy damos como cotidianos que hace menos de doscientos años hubieran sido considerados pura fantasía. Como el sistema de propulsión de los autos y de los aviones.


Resurgir del SETI
    Sin embargo actualmente están sucediendo algunos avances y descubrimientos que están pasando desapercibidos para la mayoría de las personas.
    Por ejemplo una universidad de los estados unidos ha puesto en funcionamiento un proyecto similar al SETI. Partieron del principio de que el SETI había fallado, no por falta  de capacidad para detectar señales del espacio exterior sino por falta de capacidad para discernir cuales de esas señales podrían significar una acción inteligente. Problema este ya expuesto por Sagan en su novela contacto.
    Con ayuda de la informática, mucho más desarrollada que en los años setenta, esta nueva investigación pudo individualizar decenas de señales de radio provenientes del espacio que no son simple ruido de fondo. Todo con un radiotelescopio mucho más pequeño que el usado anteriormente en Puerto Rico. Desde Boston pudieron escanear los cielos del hemisferio norte pero necesitaban instalar otro radiotelescopio en el hemisferio sur para poder escanear el espacio restante.
    De una forma u otra ese radiotelescopio terminó siendo instalado en el municipio de Berazategui. En el parque Pereyra Iraola. Es el IAR (Instituto Argentino de Radio Astronomía) y lo administra la universidad de La Plata. Tiene dos radiotelescopios cuya construcción fue financiada por la universidad de Boston con la condición de que uno de ellos sea dedicado al escaneo de los cielos del hemisferio sur en busca de señales inteligentes. El proyecto se puso en marcha en el año 2008 y en el primer año de vida escaneó un tercio de los cielos detectando 19 señales claras, lo que confirmaba que el número de señales era similar a las detectadas en el hemisferio norte en la primera parte del proyecto. Luego de este informe de 2009 no hubo otros informes que se hayan hecho públicos.


Resurgir de la astronomía
    La cuestión es el por qué de este interés en volver sobre un tema que se daba por cerrado. En la época de Sagan sólo se podía inferir por lógica la existencia de otras civilizaciones pero hoy se puede dar un gran salto hacia adelante. Las investigaciones astronómicas recientes descubren planetas en la gran mayoría de las estrellas hacia las que enfocan sus telescopios, y no uno, sino cuatro o cinco en cada una. Teniendo en cuenta de que aún no hay capacidad para descubrir todos los planetas que pueda tener una estrella se podría deducir que la práctica totalidad de las estrellas que vemos tienen planetas.  Lo cual no hace más que confirmar lo que se sabía desde hace mucho tiempo que es que el disco proto planetario que tienen las estrellas en su formación siempre termina formando planetas. Otra cosa es que estos planetas sean aptos para la vida. La biología hasta donde la conocemos necesita de la presencia de agua en estado líquido para prosperar.  Pero otros descubrimientos, en este caso en los planetas que nos acompañan en el sistema solar, como el del satélite de Saturno Encélado, que es una bola de 500 kilómetros de diámetro compuesto casi en su totalidad por agua, y la certeza de que las lunas de Júpiter, Europa, Ganímides y Calisto esconden océanos de agua de cientos de kilómetros de profundidad en su interior, nos hacen ver que el agua es un elemento mucho más común de lo que creíamos en el universo.  Por lo tanto la vida en el universo sería mucho más común de lo que la ciencia había especulado hasta ahora. Un cálculo probabilístico dice que podría haber cientos de miles de planetas con vida y al menos dos mil civilizaciones sólo en nuestra galaxia, la vía láctea.


Los Pereyra Iraola y el árbol de cristal
    ¿Qué tiene que ver el árbol de cristal en todo esto?
    El árbol de cristal siempre estuvo envuelto en un manto de misterio, y tuvo la cualidad a lo largo del tiempo de atraer a la gente a su alrededor, como si tuviera una energía que va más allá de la que puede generar un simple árbol.
    Su origen se remonta a la fundación de la estancia San Juan por parte de Leonardo Pereyra Iraola en la década de 1860. Después de un viaje por Europa volvió con el conocimiento de que la forestación era beneficiosa para la agricultura e incluso para la ganadería, pero luego va más allá del hecho de plantar árboles para contener los vientos o para enriquecer los suelos y decide contratar a un paisajista para hacer un parque al estilo de los Europeos. Es entonces que aparece en escena Carlos Vereecke, que Pereyra conoce en ocasión de visitar la finca de Gregorio Lezama, hoy el parque Lezama. Vereecke se entusiasma con las proporciones del parque que planea construir Leonardo, y se le ocurre la idea de hacerlo con especies que pertenezcan a todas partes del mundo. En primera instancia esto se hace a medias porque en la primera fase de la forestación sólo consiguen ejemplares de América y Europa con un par de excepciones. Las semillas de eucaliptus que Sarmiento le había dado a Vereecke son utilizadas para plantar un bosque de unas seis hectáreas de extensión, el que debido a su rápido crecimiento, pronto les provee protección para el resto de las especies más difíciles de adaptar. Ese núcleo exclusivo de Eucaliptus existe aún hoy día, y muy cerca de él está el árbol de cristal.  En artículos actuales se dice que Pereyra lo trajo de Indochina aunque no hay ningún documento de la época que diga que Pereyra viajó por esa zona. También se dice que originalmente se plantaron una docena.
    Lo concreto es que sólo uno de esos ejemplares existe. No hay otro en el parque, ni en ningún otro lugar que se conozca. Este ejemplar se plantó en un lugar destacado, en medio de un claro y fue visitado por todas las personalidades que llagaban a la estancia. Por allí pasaron al menos tres presidentes Argentinos. Sarmiento, Avellaneda y Carlos Pellegrini que lo visitó acompañado por la infanta de Borbón quién era la heredera al trono español.
    La familia Pereyra custodió el árbol por generaciones hasta la expropiación en 1948. Allí una de sus estancias, la Santa Rosa, pasó a formar el parque por todos conocido. Y la estancia San Juan, dónde está el árbol de cristal, quedó es desuso y luego fue entregada para construir la escuela de policía. La parte del bosque en dónde está el árbol de cristal y los primeros eucaliptus, quedaron bajo jurisdicción de la armada que la usó para entrenamiento y se esmeró en que nadie pudiera entrar allí. Destruyó todos los puentes sobre el arroyo menos uno y en ese puso una garita de vigilancia de la que aún quedan las ruinas. Removió los caminos y plantó cañaverales en medio de ellos para hacerlos inaccesibles. El árbol de cristal entró entonces en un periodo de oscuridad.


Experiencia personal
    Intenté llegar a él por primera vez en 1996. Fuimos en bicicleta con un amigo y de entrada nos impresionó el lugar. Estaba lleno de cosas fuera de lugar, de otra época, olvidadas o que no encajaban con el entorno. En primer lugar nos encontramos con un bosque muy distinto al del parque Pereyra en general. Mucho más denso, prácticamente una selva. Luego en medio del bosque un pozo gigantesco, que parecía ser una tosquera abandonada, aunque ni siquiera hoy estamos seguros de que su fin halla sido ese. Después, en medio del bosque de eucaliptus, encontramos un pino gigantesco, mucho más grande que cualquier otro que haya en el parque. Hoy sabemos que a ese árbol se lo llamaba de los doce cadetes, porque hacían falta esa cantidad de personas para abrazar su tronco. Ese árbol ya no existe porque lo partió un rayo en 2011, el año en el que yo estaba escribiendo la novela. Aquella primera vez, después de deambular un rato, aparecimos ante la casilla de vigilancia que en ese entonces aún funcionaba y tenía la barrera bajada.  Nos paramos ahí pero como vimos que otros ciclistas esquivaban la barrera y pasaban, nosotros hicimos lo mismo. Al final parecía que estábamos en el camino correcto hacia el árbol de cristal, pero cuando sólo nos faltaban cien metros para llegar, apareció un soldado con uniforme de fajina, fusil en mano, nos dijo que no se podía pasar. Mi amigo le dijo que íbamos al árbol de cristal, y el soldado (después me enteré que era un infante de marina) le respondió que justamente tenía la orden de que nadie llegara al árbol de cristal.  
    A partir de entonces el acceso al árbol fue aleatorio, a veces se podía llegar sin problemas, pero en otras oportunidades nos encontramos con soldados o policías impidiendo el paso, y una vez nos echó un hombre de aspecto andrajoso luciendo una pistola en el cinturón. Sí pudimos circular por el resto del bosque y descubrimos puentes semiderruidos atrapados entre la maleza y hasta una ermita con una virgen curiosamente bien mantenida en medio de la selva. También encontramos muchos pozos rectangulares, sobre todo cerca de las orillas del arroyo que se asemejaban demasiado a tumbas, era un lugar que sin duda despertaba la curiosidad.
    En 1998 los guardaparques reemplazaron a los militares en la custodia del árbol y en este caso aplicaron una solución drástica. Controlaron las dos únicas entradas al bosque que existían en ese momento y de nuevo no dejaron entrar más a nadie. Hasta que en el 2001, crisis mediante, hasta los guarda parques desaparecieron y por fin pudimos llegar al árbol con libertad. Desde ese entonces cada vez más gente llega hasta él y en los últimos años la municipalidad de Berazategui habiendo notado la importancia que tiene el árbol, le puso una reja alrededor y una placa.
    Actualmente hay publicados toda una serie de artículos, algunos en diarios de La Plata y Berazategui que hablan del árbol de cristal. Todos repiten las mismas cosas y parecen copiados unos de otros.
    La información publicada en esos artículos proviene en su mayor parte de un informe que se realizó para la UNESCO cuando declaró al parque Pereyra reserva de la biósfera en 2008. Este informe contiene el relevamiento más exhaustivo que existe sobre las especies del parque. Se detallan no menos de 300 especies de árboles.
    Y entre ellas está el árbol de cristal, que se identifica como Agathis Alba, una variante de una especie originaria de malasia. La duda que existe es que cuando buscamos información sobre el Agathis Alba y la comparamos con el ejemplar en cuestión vemos que se parece bien poco. Las hojas no son iguales, la corteza del tronco no es igual, e incluso los frutos directamente no existen.


CEFAE
    En Argentina se dio un hecho curioso y es que en el año 2010 la fuerza aérea creó una comisión llamada CEFAE. (Comisión para el estudio de los fenómenos aeroespaciales) ¿Que es lo que hizo que en Argentina se creara esta comisión totalmente a contramano de lo que sucedía en el mundo? Por ejemplo en Inglaterra por los mismos años se desclasificó toda la información sobre el fenómeno OVNI, o por lo menos nos dijeron que era toda y desclasificaron lo irrelevante.
    La fuerza aérea argentina creo esta comisión porque durante los años anteriores, 2008, y 2009 se habían multiplicado los avistamientos de objetos no identificados por parte de testigos calificados, en particular pilotos de líneas aéreas que reportaban objetos que parecían ser aviones volando en paralelo a sus trayectorias y en algunos casos hasta acompañándolos durante el aterrizaje. Estas apariciones eran confirmadas en los radares al intentar contactar con las aeronaves que no respondían. Luego, en los años inmediatamente posteriores se incorporaron los trasponders y hoy día todos los aparatos que vuelan se pueden identificar de forma fehaciente.
    Esta comisión estudió al menos treinta casos en dónde la presencia de un aparato volador desconocida era irrefutable, uno de ellos fue el caso de un avión de austral que en el acercamiento al aeroparque fue acompañado por una aeronave desconocida desde La Plata hasta las proximidades de justamente el Parque Pereyra.


El anillo de poder
    Por último en esos mismos años nos enteramos que desde los años ochenta se estuvo construyendo en Suiza una instalación que en su momento fue secreta y que consiste en un anillo subterráneo de 21 km de diámetro que sirve para hacer experimentos físicos que consisten en acelerar partículas a la mayor velocidad posible y ver cómo se comportan.  La cuestión es que al final hace pocos años lograron acelerar estas partículas a una velocidad cercana a la de la luz y ocurrió lo que se suponía, las partículas desaparecen. Este fenómeno convertido en controlable es el que se intuye deberían poseer las naves espaciales para poder superar las barreras del espacio y eventualmente del tiempo para hacer posibles los viajes a lejanos lugares del cosmos. Por una parte se desacredita el fenómeno OVNI y por otra se invierte en costosas obras a espaldas de la opinión pública para dilucidar como poder ir más allá de lo conocido.


Conclusión
    Dentro de este contexto de hechos relacionados, el desconocimiento sobre el origen del árbol de cristal nos lleva a la posibilidad de que en realidad pueda ser parte de ese intercambio permanente con el cosmos que siempre existió a través de los tiempos. Ya sea por medio de la pura casualidad, o por medio de que algún organismo inteligente lo haya traído con algún fin.
    Lo novela El ÁRBOL DE CRISTAL explora todos estos caminos a través de una historia de ficción y de aventuras.

Fernando Fontenla Felipetti - 14 de Octubre de 2017